Prever una recesión

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Uno de los mayores miedos de los inversionistas en el escenario político y macroeconómico actual es que pudiéramos estar ad portas de una recesión. Los argumentos son variados: el ciclo económico ha sido muy largo -el más largo de la historia-, la guerra comercial lejos de dar tregua sigue escalando, etc.

Una señal que muchos economistas miran hoy respalda esta tesis: la inversión de la yield curve (curva de tasas de interés). Esto es, la tasa de los bonos cortos del Tesoro de EE.UU. está por encima de la tasa a la que se transan los papeles más largos. El track record de este indicador es bastante bueno. En promedio, 17 meses después de que se invirtió la curva de los bonos del Tesoro en EE.UU. hubo una recesión.

Es muy tentador utilizar esta u otras señales para intentar hacer timing de la bolsa. El market timing es la idea de poder, bajo alguna regla o estrategia preestablecida, predecir los movimientos del mercado. Así, se podría vender previo a las caídas para evitar pérdidas y volver a comprar antes de las alzas, participando de las ganancias.

Eugene Fama -ganador del Nobel de Economía- y Kenneth French realizaron un estudio para evaluar si es posible sacar provecho de este “predictor” de recesiones. Los autores construyeron una estrategia que cada vez que la curva de Tesoros se da vuelta, vende acciones y compra el equivalente a depósitos de Gobierno. Luego, compararon este portafolio desde 1975 a la fecha con otro que sólo compró y mantuvo las acciones a 1, 2, 3 y 5 años. En EE.UU., la estrategia “predictora” perdió en el 100% de los casos y a nivel mundial el 80% de las veces.

Hacer market timing es una mala idea, incluso siguiendo un indicador que hasta el momento tiene track record casi perfecto para predecir la siguiente recesión.

Esta columna fue publicada originalmente en La Segunda [LINK] el 12–09–2019

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José Ignacio Villarroel · Oct 9, 2019 · 2 min read